Días antes de la salida a bolsa, la cofundadora Verónica es acusada por una pasante y suspendida por su socio y CEO. Todos creen que está acabada, hasta que demuestra que el jet privado de lujo y la Torre Estrella de Puerto Dorado le pertenecen. Con una sola orden remota, inmoviliza el avión, arruina el mayor negocio de la empresa y hace que quienes la traicionaron lo pierdan todo. Rebeca y Ava terminan arrestadas.
Una pasante denuncia públicamente a Verónica en la reunión previa a la salida a bolsa, acusándola de abusar del jet corporativo. Verónica afirma que el jet es suyo y recuerda cómo salvó a Rebeca y la empresa, pero Rebeca sorprende al cuestionarla, generando gran tensión.
Verónica casi arruina la empresa y pide perdón a Rebe, quien la apoya hasta hipotecar su jet. Ambas prometen ser hermanas y socias siempre, pero tras tener éxito, Rebeca se vuelve contra ella, pidiendo controlar el jet y que se disculpe públicamente, desencadenando una fuerte confrontación.
Verónica, vicepresidenta y hermana de Rebeca, es recordada su lugar en la empresa que se prepara para salir a bolsa. Ella se queja por el jet, mientras compañeros la acusan de robar recursos, y le informan que debe 128 mil por gastos variados.
Una joven confronta a la vicepresidenta por usar el jet corporativo como pase VIP personal, exigiéndole pagar los gastos. Revela que ella cubrió todos los costos durante tres años y, como nueva administradora del jet, le ordena solicitar permiso para volar.
Rebeca dicta órdenes, advirtiendo que traerá un cliente importante el lunes y pidiendo limpiar el jet de porquería personal. Al mismo tiempo, alguien consulta asesoría legal sobre propiedad usurpada y decide ajustar cuentas con quien le arrebató todo, generando tensión y expectativa.
Verónica prepara todo para los clientes de la empresa, pero Ava lo considera barato y lo ordena cambiar, incluso desprecia la cruz sentimental de Verónica. Además, le anuncia que ha sido suspendida como vicepresidenta y ella ocupará su puesto por denunciar corrupción.
Verónica es suspendida de su trabajo y su puesto pasa a manos de Sutton. Al solicitar detalles sobre el cliente importante Víctor Sterling, Sutton se niega a colaborar. Más tarde, Verónica instala seguridad máxima en su jet, y Sutton la confronta acusándola de intentar robarlo.
Verónica se enfrenta a un absurdo: sus compañeros usan el jet privado de la empresa sin su permiso y le ofrecen reembolsar un boleto turista. Justo después, descubre que su tarjeta de crédito está comprometida y solicita su congelación inmediata. ¡Un inicio lleno de tensión!
Verónica congela su tarjeta personal usada por la empresa por actividad sospechosa, impidiendo cargar combustible para el jet de Víctor. Su jefe la acusa de sabotaje y amenaza con despedirla, mientras ella reta alquilar el piso de Rebeca, generando un enfrentamiento tenso y lleno de intriga.
La presidenta Grey organiza un recibimiento de lujo con jet privado para su inversionista estrella Víctor, destacando a Ava como el futuro de la empresa. Mientras, Rebeca envía cobradores para desalojar inquilinos, y su llegada coincide con la de Víctor, creando una situación llena de tensión.
El avión sufre una avería inesperada: motor apagado y controles bloqueados. La jefa se enfurece, amenazando con despedir a todos si no solucionan el problema. Al proponer usar la llave maestra del vicepresidente, descubren que el sistema fue actualizado sin su autorización, dejando el jet sin poder despegar.
La Presidenta Grey se enfrenta a una situación urgente: el jet de su empresa está bloqueado completamente y no posee el código maestro para desbloquearlo. Mientras tanto, el Sr. Sterling espera impacientemente y reclama por el retraso, generando una tensión palpable en este momento crítico.
La presidenta Grey busca a Verónica para que desbloquee el jet de la empresa y no perder un trato crucial con Víctor. Pero Verónica recuerda que Grey le entregó el control total del avión a Ava, y Grey acusa a Verónica de sabotear el trato, generando un fuerte enfrentamiento entre ellas.
Verónica, suspendida de la empresa, se enfrenta a su nuevo jefe, el director de operaciones, que le ordena desbloquear el avión empresarial. Ambos disputan su propiedad y las responsabilidades por los problemas de la empresa, hasta que Verónica le revela un hecho sorprendente sobre el verdadero dueño del jet.
Rebeca se enfrenta a una disputa por la propiedad de un avión, amenazando con despedir a alguien que afirma ser su dueño. El Sr. Sterling está furioso por el retraso del vuelo, y un sorpresivo despido sacude las relaciones comerciales, creando momentos de alta tensión.
Rebeca intenta justificar el despido de Verónica ante Sterling usando su historial, pero este defiende a Verónica, rompe la asociación con Rebeca y le ofrece un proyecto nuevo. Mientras tanto, Rebeca recibe una llamada sobre personas que destrozan su oficina.
Rebeca se ve sorprendida por un intento de desalojo en su oficina, ya que el contrato de alquiler no se renovó. Al buscar explicaciones, descubre que Verónica, que la despide abruptamente, es la propietaria del lugar, generando un fuerte conflicto.
Los empleados se sorprenden al descubrir que Verónica, considerada una empleada, es la dueña del piso que la empresa alquila. Ella revela que el contrato expiró, sube el alquiler de 1 a 2 millones anuales y amenaza con expulsarlos si no aceptan, generando una fuerte confrontación.
Verónica ordena expulsar a los empleados, quienes ruegan por mantener sus trabajos al tener familias dependientes. Ella recuerda cómo fue humillada por Ava sin recibir ayuda, luego se enfrenta a la vicepresidenta Belton que se niega a irse. Verónica denuncia a los intrusos, generando un enfrentamiento tenso.
La Srta. Grey intenta renovar su contrato de oficina, pero la propietaria Veronica le sube el alquiler de 2 a 3 millones injustificadamente. Aunque ruega por un respiro por los viejos tiempos, Veronica solo le descuenta 10 mil y le da 3 días para pagar o abandonar el local.