Tras derrotar al Rey Demonio, Prometeo se ocultó como herrero y tuvo a Perseo con Helena. Zeus lo desterró. Años después, Helena y Perseo fueron condenados a morir en la hoguera por ser considerados descendientes de demonios. Mientras las llamas se alzaban, Perseo despertó sus poderes divinos. Prometeo desafió a Zeus, descendió envuelto en llamas para salvar a su familia y hacer pagar a los culpables.
Prometeo derrota al Rey Demonio, pero un fragmento de su alma se escapa al mundo humano. Al proteger a una mortal, Zeus le prohíbe pisar las tierras mortales. Ahora, el niño Perseo le ruega ayuda para salvar a su madre de un sacerdote.
Un niño busca al dios guardián que se hace pasar por herrero, le confiesa que el sacerdote va a quemar a su madre como ofrenda en el altar. El dios, conflictivo por el decreto de Zeus, finalmente promete salvarla, mientras el sacerdote amenaza a la madre maltreada.
El pueblo eligió a Soren como sacrificio, pero su padre sobornó al sacerdote para que Helena la reemplazara. Soren admite no ser virgen, pero Helena, para proteger a su hijo Perseo de seis años, acepta ser el sacrificio de Hades.
Perseo se enfrenta a quienes buscan lastimar a su madre Helena, condenada a sacrificio. Los villanos lo acusan de ser un demonio por su agresividad, pero cuando el sacerdote lo examina, se descubre su poder divino, generando pánico en los culpables.
El sacerdote acusa a Perseo de ser un engendro del demonio y ordena quemarlo junto a su madre Helena en el altar para purificar la aldea. Helena le pide a Perseo que huya y busque a su padre, pero él se niega a abandonarla, justo cuando alguien los descubre intentando escapar.
Los villanos consideran a Perseo un engendro del demonio y buscan quemarlo junto a su madre. Se desatan tensiones familiares al padre favorecer a Soren, y al final una voz divina amenaza a los mortales, generando un clima lleno de tensión y drama.
Después de siete años sin verlos, Prometeo acude a Hades para rescatar a su mujer y hijo. Hades le advierte que entrar en su reino atraerá la ira de Zeus, pero él está dispuesto a enfrentar cualquier castigo para que ellos vivan.
Prometeo renuncia a su divinidad para proteger a su mujer Helena y su hijo Perseo, acusados por la población de ser malditos y condenados a la hoguera. Él desafía el decreto de Zeus, se enfrenta a Hades y jura defenderlos a cualquier costo, demostrando el poder del amor familiar.
Hace siete años, el protagonista juró proteger a sus seres queridos. Ahora, su madre es acusada de demonio y los aldeanos quieren quemarla. El niño Perseo, con la habilidad de caminar por el fuego, se niega a abandonarla, mientras ella le pide huir y llama desesperadamente a su padre. ¿Podrá salvarla?
Un herrero llega siete años tarde para cumplir su promesa, pero se encuentra con un sacrificio organizado por el Señor Hades. Al atreverse a interrumpirlo, es acusado y ordenado ser quemado con demonios, hasta que alguien cuestiona quién se atreve a ejecutar la orden, generando un clima de tensión.
Un herrero desafía a los devotos de Hades que intentan sacrificar a una mujer y un niño en su altar. Los creyentes le amenazan con el fuego infernal del dios, pero él se enfrenta valientemente, revelando su nombre como Prome y oponiéndose a la injusticia del sacrificio humano.
El herrero Prom oculta su identidad divina para proteger a su familia. Se enfrenta a quienes humillan a Helena, y al defenderla, muestra un poder divino que atrae la atención del sacerdote de Hades, quien planea eliminarlo por amenazar su poder.
Influenciados por el poder de Hades, los aldeanos acusan a Helena de haber tenido un hijo con un demonio y quieren ejecutar al herrero Perseo. Alguien se levanta en su defensa, revelando la hipocresía de los acusadores en un enfrentamiento emocionante.
Perseo herido es perseguido por seguidores de Hades que buscan matarlo para cumplir la promesa del dios y obtener riquezas. Un personaje advierte que los dioses del Olimpo ya menosprecian a los humanos y que si sigue así, la humanidad podría ser aniquilada.
Un herrero con heridas graves se niega a detenerse al huir con sus acompañantes, mientras sus perseguidores, equipados con un cristal rastreador de Hades, esperan cansarlos para cazarlos. La tensión entre supervivencia y amenaza se intensifica.
Los personajes se preocupan por el estado del herrero, mientras se revela que Helena y sus compañeros huyeron al bosque norte. El festival de Hades está a punto de terminar; si no se realiza la ofrenda a tiempo, alguien deberá ocupar el lugar del sacrificio. Además, planean convencer a pueblos vecinos para ayudarlos, acusando a Helena de colaborar con un demonio.
El niño le dice a su madre que la mirada del herrero le recuerda a la de su padre. El herrero promete proteger a Perseo y a él a toda costa. Al despertar, el niño no reconoce a quien lo cuidó y pregunta su identidad, desatando misterios intrigantes.
El herrero revela ser Zeus y se entera de que Hades los ha localizado. Ante la amenaza de los sabuesos infernales, ordena a Helena que se lleve a Perseo y huya, mientras él se queda para enfrentarse a los monstruos, dispuesto a sacrificarse por su seguridad.
Prometeo se presenta ante Hades para asumir la responsabilidad de romper la barrera del inframundo, pidiéndole que deje vivir a su hijo mortal y su madre. Cuestiona a los dioses por usar humanos como sacrificios, denuncia la hipocresía de Zeus y recibe la advertencia de que debe volver al inframundo para enfrentar el castigo que merece.
Los esbirros de Hades llegan para llevarse a los mortales al inframundo. En medio del caos, Perseo descubre con sorpresa que el herrero es su verdadero padre. Zeus se burla del amor de los mortales, iniciando un juego de gato y ratón lleno de suspenso entre dioses y humanos.