Yolanda, científica de nivel nacional y esposa del hombre más rico del País Hua, pasó años en la Antártida investigando una enzima capaz de tratar enfermedades raras. Debido a las duras condiciones, perdió la posibilidad de tener hijos. Durante su ausencia, su esposo Sebastián adoptó a tres niños de un orfanato, con la intención de que ella eligiera a un heredero a su regreso. Cuando Yolanda vuelve al país con la llamada “enzima de la vida”, lo hace de manera discreta. En el aeropuerto, los tres hijos adoptivos no la reconocen y la confunden con una mujer pobre y sin relevancia. En lugar de recibirla como familia, la humillan y la acosan públicamente, sin saber que la persona a la que desprecian es, en realidad, la científica clave del país y la esposa del magnate.