La heredera número uno de la familia fue enviada a las montañas para entrenarse durante 15 años. La primera vez que baja, todos esperan que demuestre su talento. Para su sorpresa, ella solo dice: "¡Que siga la fiesta!" y enloquece a todos. Los rivales se burlan, la familia suspira, el prometido quiere romper el compromiso. Pero a ella no le importa nada y disfruta al máximo con sus cuatro hermanos mayores. Hasta que el día que aparece el enemigo, ella se levanta imponente y dice: "Se puede ser vago, pero no un cobarde. ¡Yo ya soy invencible!"