El esposo de Gina, Félix, padece leucemia. Cuando ella descubre que su médula ósea es totalmente compatible y corre emocionada a contárselo, Félix cree por error que la enferma es Gina. Sin dudarlo, le pide el divorcio, lleva a su amante embarazada, Liliana, a vivir con ellos y obliga a Gina a servirles. Solo después de obtener el certificado de divorcio, Félix descubre la cruel verdad: el verdadero paciente es él. Desesperado, suplica a su exesposa que le done médula ósea, pero ya es demasiado tarde.