Hace tres años, Antonio Suárez, el Dios del Palacio de Alcázar, defendió 24 reinos, pero fue envenenado. Tras regresar, vivió como Juan Suárez, chef en un hotel. Su madre le organizó una cita y accidentalmente conoció a Ana García, una directora ejecutiva. Se casaron por coincidencia. Para enfrentar la presión familiar, Juan fingió ser el Dios del Palacio de Alcázar, sin saber que realmente lo era. La verdad de hace tres años empieza a salir a la luz.