Fermín Rivera, el heredero del Grupo Rivera, se escapó de su familia para vivir una vida normal. Justo en esos días, apareció el programa Bromas Felices, famoso por contratar a puras chavas espectaculares para seducir vatos en la calle y quemarlos en público cuando caían. Para esta, mandaron a Mariana Luna, la "reina" de la Universidad Central de Rivera, a poner a prueba a Fermín. Pero él la confundió con una acompañante de bar y la humilló sin piedad. Después del desmadre, el programa mandó a más chavas de alto nivel para tenderle más trampas, sin imaginarse que todo el show estaba patrocinado por el Grupo Rivera. Cuando Fermín reveló quién era en realidad, los dejó a todos en ridículo y les volteó la jugada.